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jueves, 13 de diciembre de 2012

COMPARTIENDO LA NAVIDAD CON EL ALZHEIMER

Puede que Julio Iglesias se “olvidase de vivir”, pero estos enfermos, que se han convertido en realidad en niños diferentes, a los que se debe de tratar como a tales pero sin que se note, se están perdiendo el final de su película. Están reclamando como nadie sus reyes, unos reyes nada cuantiosos para los tiempos que corren, piden sólo afecto y comprensión.

Pero, ¿Qué sabemos del Alzhéimer?


Los números hablan por sí solos. El Alzhéimer es la principal causa de demencia para aquellos que tienen más de 65 años, un 10% de ellos están afectados y un 50% de los que tienen más de 85 años. En tan sólo cuatro décadas un 35% de la población tendrá más de 65 años. A esto se ha de añadir que según el INE este año será el primero (desde 1971) que perderá población, de tal forma que se estima que en 40 años se pierda un 10% de la misma. Es fácil imaginar el impacto social que esto ya está ocasionando, puesto que los primeros de la generación del “Baby Boom” están empezando a cumplir los 65 años. No es extraño, por tanto, que la OMS y la UE se hayan sensibilizado con el tema y hayan nombrado a este año que acaba, Año Europeo del Envejecimiento Activo y de la Solidaridad Intergeneracional.

La que antiguamente se consideraba como una demencia pre-senil, y que a medida se va conociendo la enfermedad se va entendiendo que son distintas fases de la misma condicionada por la edad, fue descrita por primera vez en 1907 por Aloise Alzheimer. Es una enfermedad devastadora que afecta a la memoria y al funcionamiento mental, pero que también ocasionan confusión, cambios de humor y desorientación tanto espacial como temporal. Esto convierte al enfermo en un individuo completamente dependiente.

El primer problema que se presenta con el Alzheimer es que es una enfermedad que está infradiagnosticada y  que cuando se diagnostica se hace tarde. La gran capacidad plástica de nuestro cerebro consigue que el deterioro de unas zonas sean contrarestadas por otras, con lo cual, cuando los síntomas son evidentes el grado de deterioro es muy elevado. La enfermedad de Alzheimer se caracteriza por la acumulación de placas de proteína β-amiloide y ovillos neurofibrilares de proteína tau fosforilada. Estudios recientes (Bateman, 2012) parecen indicarnos que tanto la detección de β-amiloide como de la proteína tau en líquido cefalorraquídeo (LCR) pueden servir como biomarcadores tempranos, al menos, en Alzheimer de tipo hereditario. Estos ensayos junto con otros, parecen indicar que el proceso de la enfermedad puede comenzar con 20 años de antelación a la aparición de los síntomas. Síntomas que van a ser diferentes según las áreas cerebrales afectadas y las patologías asociadas como los infartos corticales o la inflamación, de la cual no se sabe si es causa o consecuencia.

Se ha comprobado que el Alzhéimer cursa con bajos niveles de acetilcolina en el cerebro y altos de acido glutámico que son neurotransmisores necesario para el correcto funcionamiento del mismo. Evitar la degradación de la acetilcolina es lo que persigue la principal línea de tratamiento, los inhibidores de la acetilcolinesterasa (donepezilo, rivastigmina y galantamina). En los casos más avanzados se está utilizando otro medicamento la memantina, que tiene otra finalidad que es reducir el exceso de glutámico. Ensayos en ratones han evidenciado la inmunización contra la protenia β-amiloide revierte la enfermedad, pero causa inflamación e investigaciones recientes en el CBM Severo Ochoa han corroborado una relación entre el Virus del Herpes Simple (VHS-1) y la enfermedad de Alzhéimer.

Muchos son los factores que predisponen a la enfermedad tales como, la edad, el abuso de antiinflamatorios no esteroideos (AINE), la depresión, la diabetes, la hiperlipidemias, los traumas cerebrales, los pesticidas o el tabaquismo.

Pero también hay otras aspectos que reducen este riesgo, en este sentido existe un estudio reciente (Gu, 2012) que demuestra los efectos beneficiosos de los ácidos grasos ω-3 y la dieta mediterránea en general. Se ha comprobado que las estatinas hipolipemiantes también protegen al estimular la capacidad protectora del factor de necrosis tumoral, un aspecto clave en la respuesta inflamatoria del cerebro.

Otro interesante estudio (Cao, 2012) ha provisto la primera evidencia directa de que el consumo de café o cafeína se asocia con una reducción del riesgo de demencia o, al menos, retrasa su inicio.

Con todo, son los estímulos, sociales, mentales y físicos los que le permiten mejorar más eficientemente su comportamiento cognitivo y presentar unos cerebros aparentemente más jóvenes de los que realmente son (Nyberg, 2012),

 

viernes, 7 de octubre de 2011

TRABAJO DECENTE

Hoy se celebra el Día Mundial del Trabajo Decente, en una situación económica que bien podríamos considerar el mismo, como aquel que se logra conservar. Se celebra a unos días de la publicación de la Ley 33/2011 General de Salud Pública bajo la premisa de que todas las intervenciones públicas o privadas, tienen en mayor o menor medida repercusiones sobre la salud. Muchas de las acciones que perfilan la salud son competencias de los municipios, estableciendo que su sistema de vigilancia en salud pública debe de velar por el cumplimiento de la misma. Es una Ley basada en los conceptos de promoción de la salud y prevención de la enfermedad y como elemento destacado tiene la creación de la titulación sanitaria de Psicólogo General Sanitario. No en vano, entre el 25% y el 33% de las consultas de atención primaria requieren de su presencia.



El bienestar mental es clave en el estado del individuo y de la sociedad. El desasosiego que está creando la precariedad del trabajo ha ocasionado que en España no haya que esperar hasta al año 2020, según previsiones de la OMS, para que, ya en la actulualidad, la depresión sea la principal causa de discapacidad laboral. Según datos del Instituto Nacional de Estadistica entre el 50% y el 60% de las bajas laborales son debidas a transtornos de ansiedad y depresión, lo que supone un gasto de 25.000 millones de euros, cifra que duplica el gasto público en productos sanitarios.


Dos aspectos van coaligados a la enfermedad mental, el dolor y la edad. Se estima que hasta un 60% de las depresiones cursan con dolor, dolor que a su vez ocasiona depresión. De hecho más de un 50% de las personas con depresiones graves intentan el suicidio consiguiéndolo un 15%.


El envejecimiento de la población está agravando esta situación, convirtiéndose en el principal desafío económico de la UE en política sanitaria. El Alzheimer es una de las principales demencias que afectan hasta el 40% de la población de la tercera edad. Por ello nos congratulamos de la reciente reapertura del Hotel Defín en Bajamar como Centro Especializado en Alzheimer.












viernes, 29 de mayo de 2009

LA NICOTINA, fundamentos de una adicción




El 31 de mayo se celebra el Día Mundial Sin Tabaco en el contexto de la petición por parte de los profesionales de la salud del endurecimiento de la Ley Antitabaco. Todavía hoy, 1 de cada 4 fumadores desconoce que el humo del tabaco perjudica a los niños y se sigue fumando en el 56% de los hogares. Dicho endurecimiento puede estar justificado porque cada vez existen más pruebas de los efectos negativos de los productos que se inhalan con el humo del tabaco (formaldehído, cianuro, monóxido de carbono, amoniaco, etc.) agravado por el carácter fuertemente adictivo de la nicotina, comparable, o inclusive superior, a la cocaína o a la heroína.
La nicotina es un alcaloide, como también lo es la cafeína, y como tal ejerce un efecto estimulante. Se absorbe perfectamente a través de la piel, las mucosas y los pulmones. La superficie que exponen los alvéolos pulmonares es 90 veces superior a toda la superficie corporal, si a eso añadimos la gran irrigación que tienen, se explica que una vez inhalada la nicotina sólo se tarde entre 10 y 15 segundos en llegar al cerebro. La excreción de esta nicotina también es muy rápida, tiene una vida media dentro de nuestro organismo de unos 60 minutos. Por esto se requiere fumar todo el día para mantener constantes las concentraciones de nicotina en el organismo.
A igual que el alcohol el efecto de la nicotina es dependiente de la cantidad y de la frecuencia con la que se inhala. Provoca una estimulación casi instantánea por la producción de adrenalina (la hormona de la lucha y huída) y la consiguiente liberación de glucosa al torrente sanguíneo, bloqueando de igual forma la producción de insulina. Eso se traduce en unos niveles mayores de glucosa en sangre.
La nicotina eleva el metabolismo basal por lo que hay un consumo mayor de calorías y también provoca un aumento del colesterol LDL (colesterol malo) por lo que aumentan los riegos cardiovasculares.
La comunicación entre neuronas se lleva a cabo mediante neurotransmisores. Uno de ellos es la acetilcolina. La nicotina puede mimetizar la actividad de la acetilcolina interactuando con uno de sus receptores, los llamados precisamente receptores nicotínicos. Esto provoca más liberación de acetilcolina (mejora la capacidad de acción y concentración), de dopamina (sentimiento agradable, mecanismo de recompensa), de noradrenalina (euestres), de glutamato (apredizaje y memoria) y de endorfinas (ocultación del dolor).
La nicotina aúna los efectos psicológicos y fisiólógicos de toda adicción. En ella se combinan un refuerzo positivo de adquisición de placer (dopamina) con un refuerzo negativo de compensar el estres (noradrenalina). Se usa de forma compulsiva, inclusive conociendo sus efectos negativos. Por los mecanismos que se han explicado el organismo necesita volver a consumir para poder mantener la vía de recompensa del cerebro aditivo. El organismo necesita mantener unos niveles adecuados de nicotina en sangre ya que se va haciendo tolerante a esas concentraciones y su ausencia le provoca irritabilidad, ansiedad y depresión. Por ello se recomienda que el abandono del tabaco se haga bajo la supervisión de un profesional sanitario.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

LA DEPRESION, una enfermedad grave mal comprendida


El costo que supone la enfermedad en términos económicos es elevada, pero en términos de sufrimiento es incalculable, por este motivo termina con facilidad en suicidio. No es un trastorno pasajero de tristeza o “depre”, es una enfermedad que afecta al organismo (el cerebro), al estado de ánimo y a la forma de pensar.
Los impulsos nerviosos se trasmiten a través de las neuronas mediante despolarización de la su membrana, pero entre neurona y neurona, la señal eléctrica se convierte en química, y es una molécula, el neurotransmisor, el encargado de trasmitirla. Se sabe que las depresiones cursan con bajos niveles de dos de éstos neurotransmisores, la noradrenalina y la serotonina. Por ello, los antidepresivos de elección suelen ser los que impiden su depleción, sobre todo los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISRS).
La depresión afecta casi al doble de mujeres que de hombres. Factores hormonales pueden justificar a esta diferencia, pero la realidad es que en el caso del hombre los datos están distorsionados porque la enfermedad está infradiagnosticada. En el hombre los síntomas asociados típicos de la enfermedad como la tristeza, desesperanza, inutilidad, inquietud junto con los problemas físicos asociados (dolores de cabeza, gastrointestinales etc.) suelen estar enmascarados. Por tradición o por costumbre, “los hombres no lloran” por el contrario manifiestan actitudes antisociales que incluyen mayor susceptibilidad al estrés, ira repentina, menor control de los impulsos, indecisión y sentimientos de vacío. En líneas generales mientras la mujer se deprime el hombre se irrita. Esto es lo que puede explicar las dificultades de convivencia entre parejas donde ambos son depresivos y el gran aumento de divorcios que se están produciendo. Incluso la forma de decidir la solución final, el suicidio, es diferente. En EEUU el número casos de suicidios duplica al de homicidios. El 70% de los suicidios se producen tras un ataque de depresión. El 80 % de los suicidios se producen en hombres. Mientras el hombre tarda un año en decidirse a suicidarse, la mujer tarde 3,5 años.
Por todo esto es importante aceptar que la depresión es una enfermedad real que requiere tratamiento y tener claro que los antidepresivos no crean dependencia y que nunca deben combinarse medicamentos sin consultar previamente con el médico.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

EL ESTRES LABORAL




Fisiológicamente hablando, no somos muy diferentes al hombre de las cavernas, pero el entorno sí se ha modificado enormemente. Es una necesidad vital el hecho de que ante una señal de alarma el organismo sepa como reaccionar, es lo que se suele llamar señal de “lucha o huída”. La realidad es que ya no tenemos que defendernos de los osos pero, en cambio, las señales de alarma perduran más en el tiempo y podemos llegar con facilidad a lo que se denomina nuestro “límite de ruptura”.

El organismo humano percibe su entorno a través del sistema nervioso, y éste , a través del sistemas endocrino transforma las señales eléctricas en químicas, las hormonas, que en última instancia son las que hacen las modificaciones necesarias. Cuando nos enfrentamos con un “estresor” se estimula dos vías diferentes del sistema nervioso, el sistema nervioso autónomo o vegetativo, liberando catecolaminas, la “adrenalina” y el eje hipofisuprarenal liberando glucocorticoides ,el “cortisol”. Dependiendo del tipo de “estresor” la liberación hormonal es diferente. Si el estímulo es agradable (euestrés) se libera adrenalina, si el estímulo es desagradable (disestrés) se libera cortisol, de tal forma que una presencia de adrenalina viene a indicarnos la necesidad de rendir y una reducida presencia de cortisol la capacidad de resistir. Por eso se suele llamar al cortisol, la hormona del estrés. Su presencia en sangre o saliva es la que nos va a indicar el grado de estrés.

La salud y el bienestar pueden verse influidos por el trabajo, positiva y negativamente. El trabajo puede constituir un objetivo y dar sentido a la vida, pero si sus atributos son los contrarios pueden , al largo plazo al menos, producir enfermedad, acelerar su curso o desencadenar sus síntomas. Entre los mecanismos patológicos destacan:
· Reacciones emocionales (depresión, ansiedad, hipocondría etc.)
· Reacciones cognitivas (dificultades en concentrarse, recordar, etc)
· Reacciones de conducta (drogas, modificación de la alimentación etc.)
· Reacciones fisiológicas (disfunción neuroendocrina e inmunológica).

Todos estos mecanismos patológicos pueden inducir a la enfermedad como la cardiopatía isquémica,diabetes tipo 2, sindrome metabólico, ictus, accidentes, cáncer pero destacando ,sobre todo, los trastornos musculoesqueléticos y los trastornos depresivos. Se estima que para el año 2020 los trastornos depresivos sean la segunda causa de enfermedad tras los problemas cardiovasculares.

En realidad el estrés puede afectar a casi todos los aspectos de la salud y enfermedad relacionados con el trabajo, aunque también puede estar mediatizado por un “malentendido” emocional o cognitivo que hace que determinadas condiciones sean vividas como amenazantes ,cuando no lo son, o que ciertos signos o síntomas corporales sin importancia se interpreten como síntomas de una enfermedad grave (hipocondría).

La forma de prevenir el estrés se basa en el control del contenido y las condiciones del trabajo, las relaciones sociales, la salud, el bienestar y la productividad. Adjuntamos un artículo de EUFIC sobre las causas de la modificación de la alimentación cuando se produce estrés, consejos publicados en prensa y las guías antiestrés de la UE.