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lunes, 25 de marzo de 2013

Desayunos con merienda, ojo con los aditivos


Todos sabemos que ante las crisis el más débil es siempre el más vulnerable, de esto se hace eco el refranero español cuando dice que “en perro flaco todo son pulgas” y cuando se trata de nuestros hijos algo resuena en nuestro interior y nos dice que muchas cosas deben cambiar. La prensa  se está haciendo eco de cómo está afectando esta crisis a los menores y cómo éstos están acudiendo al colegio sin desayunar. Puesto que vivimos en un mundo lleno de contradicciones,  no debemos olvidar que  saltarse el desayuno es una práctica habitual que propicia la aparición de la figura del obeso desnutrido y que la solución no pasa sencillamente por evitar el desfallecimiento. Estos son aspectos a tener en cuenta en el colegio de nuestros hijos, como desde el Ayuntamiento de La Laguna  lo estamos teniendo presente, sobre todo con las siete escuelas infantiles con comedor a nuestro cargo.

¿Qué debemos tener presente?

La malnutrición no nos afecta igual a todos. La infancia, una etapa de pleno crecimiento, es el período más vulnerable, ya que en los niños la relación entre el alimento ingerido y su peso es muy superior. A esta problemática hay que añadir la falta de datos ya que los estudios se realizan en mayor  medida sobre los adultos. Las ingestas recomendadas de aditivos, por ejemplo, se establecen para la edad adulta, desconociéndose, en gran medida, cuáles deberían ser las recomendadas para los menores tal y como refleja una reciente revisión del Acta de la Sociedad de Nutrición de la Universidad de Dublín.
El metabolismo de los menores está en pleno desarrollo por lo que los órganos detoxificadores no están funcionando a pleno rendimiento, ni los órganos diana de los tóxicos se ven afectados por igual. No es de extrañar, por tanto, que en la actualidad esté en pleno debate y estudio la relación de los aditivos alimentarios con el aumento de hiperactividad observado en los niños, en especial con los colorantes. Por eso, cuando se recomienda “zumos y galletas”, como tentempié a media mañana, hay que hacer especial hincapié en que los zumos deben ser naturales y las galletas, las  maría de toda la vida, son una fuente mejor de fibra. Es decir leer el etiquetado es fundamental, ya que las galletas son un alimento barato, con elevado valor calórico, con azúcares y en la que, sobre todo las blandas, tienen una elevada proporción de grasas, muchas de las cuales son saturadas, es decir, que conllevan un potencial riesgo cardiovascular.
Pero sobre todo no nos debemos de olvidar que el desayuno, a estas edades, es con diferencia la comida más importante   y debe ser acorde con la alimentación del resto del día.


jueves, 22 de noviembre de 2012

LA INFLAMACION, ¿un nexo común?

La inflamación crónica asociada a la edad, se postula como la causa común de las principales patologías que nos afectan. Solemos asociar la infección a un proceso natural que nos permite defendernos de toda sustancia extraña que nos invade (imagen: macrófago), sin embargo, y como ocurre en otros ámbitos, esa línea de defensa se nos puede venir en contra cuando no sabe parar.

Enfermedades como las cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, la EPOC, o Alzheimer, cursan con elevados niveles de mediadores de la inflamación como la Proteina C Reactiva (PCR) . Pero las mejoras en la técnicas analíticas nos han permitido comprobar qué sucede cuando los niveles de estresores son bajos, pero actuando de forma persistente en el tiempo, como ocurre con el tabaco o con el efecto cocktail de los disruptores. Al poderse detectar niveles hasta 1.000 veces inferiores se ha podido comprobar que de igual forma estos mediadores se mantienen elevados con respecto a la normalidad, postulándose como los responsables de la evolución del mal.

Otra forma de atacar a los intrusos es mediante la generación de radicales libres, pero los mismos no diferencian entre los malos y los buenos y dañan también las células sanas. A veces pueden afectar al material genético provocando un crecimiento celular anormal y el sistema inmunológico en su afán de regenerar y crear tejido nuevo no hace sino agravar el problema.

La obesidad es otro factor de riesgo que siempre se ha asociado a todas estas patologías y hoy en día es la gran epidemia. El tejido graso, lejos de considerarse tejido inerte hoy se conoce su fuerte componente hormonal. Al aumentar de tamaño las células de grasa se activan inductores de la inflamación como las citoquinas (interleukina-6 o IL-6) y se movilizan los macrófagos que se introducen en la grasa procediendo a enviar las señales proinflamatorias.

Esto explica la importancia de la nutrición en el control de las patologías asociadas a la edad y en particular la importancia de la dieta mediterranea con sus frutas y verduras y sus aceites y nueces, capaces de reducir la inflamación de los vasos sanguineos, estrechamente relacionado con las principal patologías, las enfermedades cardiovasculares.

En el envejecimento entra en juego otro inductor de la inflamación, la prostaglandina E2, y precisamente en inhibir su síntesis es en lo que se basan los principales antiinflamatorios, los inhibidores de los citrocomo oxidasa (COX2) y debemos tener presente que el mismo efecto se puede conseguir en la alimentación con los omega-3 de los pescados azules.


martes, 13 de noviembre de 2012

DISRUPTORES ENDOCRINOS, sus consecuencias tardías

La presión que está ejerciendo la acumulación de bibliografía científica relativa a la contaminación química ambiental ha propiciado el reciente comunicado de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) de un pronunciamiento oficial sobre los efectos de los disruptores endocrinos para el próximo mes de marzo de 2013.

Fue la experiencia de la talidomida y más recientemente la del estilbestrol (DES), la que nos ha demostrado que evaluar la toxicidad a largo plazo no es tarea fácil y que en ambos casos el ser humano ha actuado como auténtico conejillo de indias. Desde entonces todos aquellos productos que son capaces de simular y modificar la acción de las hormonas están siendo vigilados, en especial aquellos que afectan a las hormonas sexuales y tiroideas, pero sin dejar atrás otras como las secretadas por el tejido adiposo, las suprarenales o el páncreas.

Si fue la talidomida en los años 60 la que nos demostró que la placenta no era una barrera protectora y se podían producir deformaciones físicas en el feto (teratógenos), fue el DES en los 70 el que nos enseñó que otros efectos perniciosos, como el cáncer, podían aparecer en el recién nacido, después de 20 años de que la madre estuviese en contacto con estos productos, a pesar de haber suficiente documentación científica que nos pudo haber alertado.

Las hormonas tienen por finalidad mantener el equilibrio fisiológico de nuestro cuerpo, y así como las hormonas sexuales nos van a diferenciar a los sexos, las hormonas tiroideas son fundamentales para el desarrollo de nuestro cerebro y del metabolismo en general, incluido la eliminación de los disruptores. El hecho de que el feto no sea maduro en su producción hasta pasados los 6 meses de gestación, nos induce a meditar sobre dependencia total que tiene de las hormonas que le aporta su madre en sus primeros meses y la importancia de aquellas sustancias que alteran su funcionalidad.

La duda que se mantiene es que si bien se va conociendo la toxicidad a nivel individual, se conoce menos sobre el efecto que produce niveles bajos de varios o muchos de estas sustancias juntas, lo que se suele llamar efecto “Cocktail”, y cuanto tendremos que esperar para verse reconocidos sus efectos, toda vez que es así como se nos presenta en el medio ambiente.

Es un hecho constatable que la baja natalidad es dificilmente explicable sólo por el consumo de anticonceptivos, cuando comprobamos el creciente problema de la esterilidad, sobre todo en varones, los problemas de descenso testicular (criptorquidia) e hipospadias o el cáncer testicular, así como el incremento de la obesidad de la última década, los mismo efectos que se observan en los animales de experimentación.

domingo, 14 de octubre de 2012

OBESIDAD y HAMBRE, paradojas de la globalización

La obesidad es mucho más que un problema estético, en torno a ella se encuentran las principales patologías que nos están afectando (diabetes, hipertensión, síndrome metabólico etc.) y se le considera la gran epidemia del siglo XXI. Si bien es cierto que son muchas las empresas de alimentación que se han sensibilizado con el tema, sería irrisorio pensar que la industria va a actuar seriamente en contra de sus propios intereses.

Es la administración la que tiene que sensibilizarse con el tema y llevar la iniciativa, no sólo con el control higiénico o microbiológico de los alimentos, sino con aquellos otros aspectos del mismo que lo vinculen con la obesidad. La ciudad de Nueva York es un referente en este sentido y va por el camino de reglamentar el consumo de la comida basura de igual forma que lo ha hecho con el tabaco porque tiene ya la experiencia de que una reducción de un 35% del consumo le ha permitido aumentos en 2,5 años de la expectativa de vida con respecto al resto de la población americana. La globalización nos obliga a importar también esa experiencia para poder aprender en cabeza ajena y poder valor lo nuestro, la dieta mediterránea.

Ha sido la agresiva publicidad de la industria alimentaria la que en mayor medida ha provocado el aumento entre 200 y 600 calorías al día a través  del mayor tamaño de las porciones sobre todo de los refrescos, y es que combatir iconos tan asentados como los de Coca Cola o McDonald´s no es tarea nada fácil.

Aunque en la obesidad entran en juego muchos factores el principal es el balance positivo entre las calorías ingeridas y las gastadas. Recientemente se ha publicado un nuevo consenso sobre el balance energético y sus implicaciones en la obesidad ya que estas relaciones no están nada claras. Conceptos como la saciedad o el tipo de ejercicio físico, conocer porqué determinados regímenes dietéticos funcionan con unas personas y no con otras y sus relaciones con posibles metabolismos lentos, están aún pendientes de estudio.

Todos los expertos coinciden en que la problemática de la obesidad hay que estudiarla de forma integral pero dejando bien claro que hay aspectos evidentes a controlar y el principal de ellos es el de la alimentación.

Aunque la crisis puede estar invirtiendo esta realidad, no deja de ser la nuestra, una realidad que contrasta con el lema que todo 16 octubre intenta concienciar el Día Mundial de la Alimentación, el del hambre que se pasa en el mundo.



miércoles, 8 de agosto de 2012

HELENA, nombre mítico para un proyecto audaz

Poco podrían saber nuestros abuelos de la causas del por qué las fiebres puerperales elevaban tanto el riesgo de los partos, al no saber que eran los propios médicos los que transmitían la infección a través de sus manos. Como poco sabrían también nuestros padres del riesgo que sufrían los médicos al trabajar con los rayos X al desconocerse el alcance de los mismos. Poco sabrían también nuestros padres de los riesgos del consumo del tabaco, que ya venía consumiéndose durante 500 años, y todavía hoy en día se pone en entredicho las medidas legislativas que se publican para reducir su consumo. Sin embargo, nuestros abuelos bien pudieron haberse percatado de la “alerta temprana” que suponía observar que tenían menos riegos los partos que se asistían en la propia vivienda que los que se llevaban a cabo en los centros sanitarios. Si algo diferencia esta nueva generación, además de ser la mejor “preparada”, es ser la mejor informada, ya que tiene toda la que quieran en la cabecera de su cama a golpe de click.

A la administración se nos achaca el elevado grado de conservadurismo de nuestras decisiones, pues bien, es la autoridad sanitaria europea la que está informando de la cautela que debemos tener ante las modificaciones del medio ambiente que hemos llevado a cabo las generaciones precedentes y cuales son las alertas que deberíamos tener presente.

En la actualidad existen diversos proyectos de investigación que se están haciendo eco de la ingente cantidad de información científica que está surgiendo sobre la alimentación y el medio ambiente, y es esta información la que debe llegar a nuestros hijos. Estos proyectos también pretenden suplir el defecto de información que tenemos con respecto a determinados sectores de la población entre los que están las embarazadas, los lactantes, la infancia y la adolescencia . Con recurrir a los prospectos de los medicamentos tenemos para comprobarlo.

La gran epidemia del siglo XXI es la obesidad y la solemos asociar a problemas de los adultos cuando es un problema que se genera desde el mismo momento de la gestación, de tal forma que la obesidad infantil se asocia a una posterior obesidad en el adulto.

Tenemos la falsa creencia de que la naturaleza es enorme y capaz de autodepurar la ingente cantidad de productos sintetizados por el simple efecto de la dilución, olvidando que los seres vivos somos auténticos bioacumuladores de contaminantes concentrándolo a lo largo de la cadena trófica en donde el hombre es el gran depredador. Esta capacidad de bioacumulación se produce en mayor medida en los niños, por el poco desarrollo de sus órganos detoxificadores y por la mayor correlación entre el alimento ingerido y el peso. Gran parte de esta contaminación se acumula en nuestro tejido graso y se excreta por diversa vías como la leche materna, luego el proceso de bioacumulación del gran depredador comienza desde la más tierna infancia.



¿Acaso sabemos cual es el efecto de esta bioacumulación?



El desconocimiento que tenemos en muchos aspectos es asombroso, hoy en día se está redefiniendo el concepto que tenemos de la obesidad y se le asocia a procesos inflamatorios como también lo está siendo el cáncer, por eso cuando decimos que la obesidad es factor de riesgo para la diabetes, en realidad no sabemos, a ciencia cierta, qué es causa y qué consecuencia, y esta es la maravilla de la ciencia que a cada ventana que abres se te amplía el horizonte. Por todo ello nuestra juventud debe tener presente este mar de dudas y considerar apropiadamente la problemática de la obesidad, comiendo menos, haciendo más ejercicio y aplicando el principio de cautela.

La ausencia de información en la adolescencia está siendo compensada con el proyecto HELENA (Healthy LiveStyle in Europe by Nutrition in Adolescence), un proyecto europeo que pretende ser un referente en la promoción de salud de la juventud mediante el ejercicio y la nutrición. Sus resultados esperemos que den luz a este sector de la población que como su nombre indica lo que le caracteriza es el cambio, cambios físicos y hormonales, que en líneas generales requerirá mayor aporte energético y de nutrientes implicados en el crecimiento tisular (nitrógeno, hierro y calcio). Especial mención requieren las vitaminas B6 (piridoxina) y los folatos, implicados en la síntesis de proteinas y de DNA respectivamente.

En líneas generales se recomienda comer la mayor variedad posible de alimentos, guardar un equilibrio entre lo que se come y la actividad física, elegir una dieta abundante en cereales, verduras y frutas, pobre en grasa saturada y sal y que proporcione suficiente calcio y hierro para satisfacer los requerimientos de un organismo en crecimiento.

Sí, tenemos la juventud mejor preparada y la más informada, pero en nutrición está muy poco motivada, sobre todo, por la presión que ejerce el grupo. El mensaje que se le debe transmitir, por tanto, es lo mejor que saben hacer, que sean diferentes y curiosos, ¡SU DESTINO ESTA EN SUS MANOS¡.


miércoles, 11 de julio de 2012

LA SAL COMÚN, … y los plátanos

Aunque existe mucho debate sobre el tema, la realidad es que los dos productos que a lo largo de la historia han dado palatabilidad a los alimentos, el azúcar y la sal, están estrechamente relacionados con las grandes patologías del momento, la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

La sal se ha utilizado desde tiempo inmemorial para la conservación de los alimentos (y en menor medida el azúcar), basándose en la capacidad que tiene de retener el agua necesaria para la vida de los microorganismos. La sal es cloruro sódico y esta combinación de iones cloro y sodio es la que le da el sabor salado. Tanto los iones cloro como el sodio y el potasio son fundamentales para la vida, pero como todo, su exceso no está exento de problemas. Está científicamente demostrado que el exceso de sodio provoca hipertensión arterial (HTA) que a su vez es el primer factor de riesgo de las enfermedades cardiovasculares (ECV) responsable del 49% de las muertes. Actúa tanto a nivel periférico sobre los vasos sanguíneos como sobre el sistema nervioso símpático pero con el permiso del riñón que en definitiva es el que le excreta en mayor o menor medida del organismo. Si tenemos un riñón vago requerimos de mayor tensión sanguínea (HTA) para excretar la misma cantidad de sodio, es decir no todos respondemos de igual forma a los niveles elevados de sodio y el que tengamos un tipo u otro de riñón no está claro pero se cree que se decide a nivel intrauterino con un fuerte componente genético. De hecho parece demostrado que en la situación de que la madre gestante tenga poco aporte de calcio durante el desarrollo del feto es suficiente para generar HTA de adulto, lo cual estaría en concordancia con la observación que siempre se ha hecho de que las aguas duras ejercen un efecto protector cardiovascular. Las restricciones de sodio, por tanto, no son iguales para todo el mundo siendo fundamental en los hipertensos obesos y con síndrome metabólico, sobre todo en los de mayor edad

El sodio no sólo está en la sal común, también se encuentra en multitud de aditivos, pero sólo el aporte de la sal es en la actualidad 10 veces superior al valor óptimo de consumo y 2 veces al máximo recomendado (5 gr), por eso ocupa un lugar destacado en el etiquetado. En cualquier caso, son los alimentos procesados y su tratamiento culinario la evidente fuente del sodio (90%) y la comunidad científica considera fundamental conseguir reducir un tercio el consumo del mismo, debiendo transmitir que el organismo puede tardar de dos a tres meses en adaptarse a esta reducción

El potasio ejerce un efecto complementario al sodio, provocando hipotensión, siendo esencial el equilibrio entre uno y otro. Algunos consideran incluso más importante el aumento del potasio en la dieta que la disminución del sodio para reducir la HTA. Las dietas ricas en potasio favorecen la menor producción de oxidantes que destruyen a vasodilatadores como el oxido nítrico, fundamental para la relajación vascular y su efecto hipotensor. Esto es uno de los aspectos destacados en las dietas DASH (Enfoques Dietéticos para Prevenir la Hipertensión, en sus siglas en inglés) que hacen especial énfasis en los alimentos poco procesados como frutas y verduras de los cuales el plátano es un especial valedor.

miércoles, 4 de julio de 2012

CALORIAS, bases de una contradicción

Tras la lectrua del post anterior, la primera pregunta que yo me haría es saber si los azucares son buenos o malos. Las aparentes contradicciones, que aparecen en los distintos enlaces se debe al desfase natural existente entre una investigación básica centrada a nivel celular y otra aplicada centrada en datos epidemiológicos. Para poder sacar conclusiones concretas se necesita entender qué es lo que ocurre y eso lleva su tiempo, porque como decía el Profesor Hans Krebs, “investigar es ver lo que todos ven y pensar lo que nadie ha pensado”.

Llega el verano, necesitamos enseñar nuestras vergüenzas, y empezamos a hablar de calorías, pero ¿sabemos de lo que hablamos?.

La glucosa junto con el oxígeno son dos de los elementos más utilizados por el organismo, necesario para obtener la energía vital, pero de igual forma dicho proceso está mediatizado por los radicales libre que provocan la muerte celular evitando su proliferación, o sea el cáncer. Son también aparentes contradicciones que establecen la estrecha relación entre la vida y la muerte.

Mientras en nutrición se nos dice que la obesidad se debe a un a balance energético desfavorable porque consumimos menos calorías de la que ingerimos, a nivel molecular sabemos que en el balance energético están implicados los sistemas endocrino, neurológico e inmunitario y, por ejemplo, sólo en el control de la glucosa están implicados ocho hormonas y cinco glándulas. En nutrición se necesita hacer sencillo lo complicado para hacerlo práctico, sobre todo, mostrándolo en el etiquetado.

Cuando hablamos de Caloría (en mayúsculas) o simplemente calorías, de lo que estamos hablando es de kilocalorías, es decir mil veces la cantidad de energía necesaria para aumentar un grado centígrado la temperatura de un gramo de agua. Estas calorías nos la van aportar, fundamentalmente, los macronutrientes. El alcohol es la única sustancia que aporta calorías sin ser un nutriente (7 calorias por gramo). Existen tres tipos de macronutrientes.



• Los carbohidratos (4 calorías por gramo).

• Las proteínas (4 calorías por gramo).

• Las grasas (9 calorías por gramo)

jueves, 28 de junio de 2012

AZUCARES, ¿somos lo que comemos?

Si lo somos, no lo sabemos, porque las estadísticas son reveladoras en el sentido de demostrar el desconocimiento de la población sobre lo que comen, y de comprender, por ejemplo, el desglose que se hace en el etiquetado del azúcar como parte integrante del grupo de los hidratos de carbono.

Fisiológicamente seguimos siendo muy similares al hombre de las cavernas y , en cambio, las modificaciones nutricionales, derivadas de los cambios poblacionales han sido dramáticos. Nuestra mayor esperanza de vida, no es motivada por nuestro mejor acceso a la alimentación, sino a los avances tecnológicos, sobre todo los médicos, que, entre otros aspectos, ha permitido controlar las enfermedades infecciosas. Esta situación ha motivado de igual forma el auge de las enfermedades de carácter no transmisible en las que la nutrición tiene mucho que decir.

Los estudios revelan que existe una relación constante entre la dieta poco saludable y la aparición de enfermedades crónicas no infecciosas como las cardiovasculares, diabetes, diversos tipos de cáncer, caries dental o enfermedades osteo-articulares, lo que se agudiza con el envejecimiento.


La obesidad es el gran problema actual y la teoría evolutiva del “genotipo ahorrador” nos explica que, si bien, una mayor eficiencia en la utilización de los alimentos daba a nuestros antepasados una ventaja para sobrevivir, esto en épocas de bonanza se traduce en una mayor susceptibilidad a la obesidad y la diabetes, lo que se agrava con el aumento en el consumo de carbohidratos y grasas saturadas que ha acompañado a la evolución de nuestra alimentación tras la revolución industrial, sobre todo en países en vías de desarrollo. Este aumento en el consumo de hidratos de carbono en general, y azúcares en particular, ha sido una tónica en los cambios poblacionales de zonas rurales hacia las urbanas, aunque en los países desarrollados se haya estabilizado por el mayor consumo de los edulcorantes.

Aunque existen más de 300 teorías diferentes sobre el envejecimiento, en las que 25% responsabilizan a los genes y un 75% a factores ambientales, la que más impera es la del desequilibrio entre los oxidantes y antioxidantes. Aunque la oxidación es una proceso fundamental para la obtención de energía no deja de crear residuos en forma de radicales libres, muy reactivos, que afectan a proteínas, lípidos y ADN. Los sistemas que más se ven afectados son los relacionados con el equilibrio homeostático, los sistemas inmunológico, nervioso y endocrino. A medida pasan los años, este equilibrio se ve alterado y envejecemos, con la aparición de las lógicas enfermedades. En definitiva “envejecemos porque nos oxidamos”, y la glucosa es el combustible por excelencia y el único que llega al cerebro, por tanto íntimamente relacionado con las teorías oxidativas e inmunológicas que mejor explican el envejecimiento. En esto es en lo que se basa el éxito de la dietas equilibradas, pero con restricciones calóricas, empleadas en la vejez.

miércoles, 23 de mayo de 2012

LA VEJEZ, condicionantes nutricionales

Cada vez es mayor la población que supera los 65 años y esta población quiere y necesita sentirse útil. Se escucha con insistencia la necesidad de educar desde los colegios la alimentación de nuestros menores, nos repiten que la obesidad es la gran epidemia del siglo XXI y la importancia que tiene establecerse un plan dietético para los jóvenes y la mediana edad, pero es ahora cuando se empieza a dejarse oír la problemática de la desnutrición de nuestros mayores. Se hace necesario conocer y concienciarse de su situación para solidarizarnos con una problemática que, con suerte, más tarde o más temprano nos tocará a todos.

Nuestro concepto amplio mediterráneo de familia en la que conviven las tres generaciones nos debe hacer más aptos para poder concienciarnos de esta realidad y la dieta mediterránea, entendida en su sentido más amplio es fundamental.

Los alimentos “convocan”, además de nutrirnos, facilitando la comunicación y los lazos entre individuos, colectivos y culturas. Los alimentos se utilizan en la simbología religiosa, el olivo y el laurel se utilizan como símbolos de gloria, la Biblia y el Corán utilizan los alimentos como símbolos de riqueza, “fluía como el agua el vino”, “el trigo era más abundantes en las terrazas de la montaña que la arena al borde del mar”. En la mesa no sólo se come sino que se está y se disfruta. Por ello el fin de la dieta no es solo nutricional, sino que los alimentos son salud y placer, y su oferta  debe ser placentera, atractiva y sobre todo permisiva a unos condicionantes fisiológicos propios del envejecimiento.


El segmento poblacional de los mayores es tan heterogéneo o más que cualquier otro. Sin embargo, existen unas peculiaridades generales que con frecuencia se dan y que se tienen que tener en cuenta en su nutrición.

Las patologías asociadas son frecuentes y la polimedicación por tanto, también, con los efectos secundarios y las interacciones medicamento-alimento.

Su metabolismo basal, o sea su gasto energético vital, disminuye entre un 20 y un 30% debido a la disminución de su masa muscular que junto con la reducción de ingesta de proteínas le confiere un balance proteico negativo.

El metabolismo de los hidratos de carbono, se encuentra alterado con una reducción de la lactasa y por tanto con una intolerancia a la lactosa.

Se tiene una menor capacidad de la reposición del calcio, lo que se agrava con la menor exposición al sol y su influencia en la vitamina D.

Las alteraciones neurológicas con el deterioro cognitivo y los problemas de deglución son frecuentes.

Los problemas de masticación y la falta de piezas dentales afecta desde los primeros momentos a la digestión.

Cambios en el tracto intestinal y otros órganos afecta en gran medida a la digestión y absorción de los nutrientes

La falta de apetito o anorexia es debido a la reducción de las papilas gustativas, la atrofia de la lengua y la degeneración del nervio olfativo lo que conlleva pérdida de gusto y olfato.

Pero, con todo, tiene especial relevancia los hábitos y las ideas preconcebidas que en estas edades son muy difíciles de cambiar. El hecho de que determinados alimentos como las carnes se asociase a riqueza y por tanto “caros”, mientras que otros como las legumbres o el pan negro, se asocie a situaciones de pobreza, o el hecho de que se restrinjan los platos a las recetas de origen que pueden transformar la dieta en una dieta monótona con bajo valor nutritivo, son las principales barreras a afrontar. De ahí la gran importancia de ser imaginativos y aportar una alimentación atrayente en la cual debe aportar un valor añadido nuestra dieta mediterránea, que para la mayoría de los mayores se acerca más a la suya que a la nuestra.

Los hábitos nutricionales se adquieren en la infancia, cobrando una especial relevancia el papel educativo que pueden ejercer estos mayores en sus nietos, en una problemática grave como es la obesidad infantil, ya que según datos de la OMS 43 millones de niños menores de 5 años tienen sobrepeso estando España a la cabeza de Europa en obesidad infantil. Según el reciente estudio ALADINO (Alimentación. Actividad física, Desarrollo Infantil y Obesidad), cerca de la mitad (44,5%) de los niños con edades comprendidas entre 4 y 11 años, padece exceso de peso dándose con más frecuencia en niños que no desayunan y, curiosamente, que comen en casa.

viernes, 14 de octubre de 2011

DESAYUNOS SALUDABLES



En una comunidad como la Canaria, con el mayor índice de diabéticos del país que más diabéticos tiene de toda Europa, noticias fundamentadas, como la benovolencia de los hidratos de carbono en la dieta, deben ser tomadas con agrado, pero también con mucha cautela, ya que las dietas deben ser consideradas en su conjunto, y a fecha de hoy, aún no está establecida cual es la ingesta óptima de carbohidratos (azúcar).
Está demostrado que el acoso publicitario en temas de alimentación al que estamos sometidos, puede ser contrarestado con formación y con la mejora de los hábitos alimenticios, sobre todo a nivel familiar. El ritmo de vida actual nos imposibilita crear el entorno más propicio para la degustación de una de las comidas más importantes del día, el desayuno.
El desayuno nos aporta, sobre todo, la energía necesaria para afrontar el día, y si se conjuga con una cena baja en nutrientes, ocasiona un desequilibrio de los requerimientos calóricos y una concentración de los mismos en el almuerzo. Mantener el aporte calórico de forma homogenea a lo largo del día es fundamental para el mantenimiento del peso, el control de la diabetes y la colesterolemia. Un desayuno mal planificado se constituye como una de las principales causas del desarrollo de la obesidad infantil y de la aparición consecuente de la figura del obeso desnutrido.
Debemos tener presente que si bien el objetivo fundamental de la alimentación es mantener la salud, cualquier dieta que no tenga presente el placer y las tradiciones está condenada al fracaso. El azúcar da palatabilidad al desayuno, y hoy en día sabemos que la sacarosa (azucar de mesa), lejos de ser condenada, se recomienda de forma moderada ya que presenta un Indice Glucemico (IG) intermedio. Es más, las últimas revisiones no pueden demostrar de forma concluyente que las bebidas azucaradas contribuyan de forma significativa al aumento de la obesidad.

domingo, 11 de octubre de 2009

DIA MUNDIAL DE LA ALIMENTACION


Este año conmemoramos el Día Mundial de la Alimentación en el contexto de la presentación del Anteproyecto de Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición y de la aprobación del Real Decreto sobre etiquetado de complementos alimenticios en la que se prohibe cualquier alusión a efectos curativos. Esta ley, viene a ser un texto refundido de las diferentes normativas y en la que cabe realizar una especial mención del protagonismo que adquiere la obesidad y la creación la Red de Laboratorios Oficiales de Análisis de Alimentos.
Mientras en los países pobres existen más de 170 millones de niños con bajo peso y más de 3 millones mueren cada año, en el resto del mundo existen más de 1.000 millones de adultos con sobrepeso y al menos 300 millones clínicamente obesos, de los que en occidente mueren cada año medio millón.
Con los últimos resultados del proyecto MONICA (MONItoring of trends and determinants in CArdiovacular disease study), en la que se establece que la obesidad ha aumentado en Europa entre un 10 y un 40%, se constituye ésta como la principal epidemia en nuestros días, manteniéndose a mitad de tabla de los 10 principales riesgos para la salud, sólo superado por el tabaco, la presión sanguínea, el alcohol y el colesterol, que en conjunto ocasionan una tercera parte de toda la morbilidad.
Es un mandato de la OMS que los gobiernos sepan comunicar estos riesgos en función a las características de cada uno de los países. Para poder comunicar estos riegos primero hay que evaluarlos y en España se está llevando a cabo el primer estudio sobre dieta total. El consumidor por su parte debe tener un herramienta para poder reconocer esos riesgos y actuar en consecuencia .Llevar a cabo una compra responsable con la posibilidad de leer una adecuada etiqueta nutricional se constituye como la principal de éstas herramientas.

martes, 25 de septiembre de 2007

EL COLESTEROL, factor de riesgo en las cardiopatías

El día 25 de septiembre se celebra el día mundial del corazón. Las enfermedades cardiovasculares suponen el principal riesgo de muerte en el adulto y el colesterol es uno de los principales factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares. El colesterol es una sustancia grasa (lípido) necesaria para el organismo. El propio organismo lo produce para fabricar las membranas celulares y ciertas hormonas. Sin embargo el exceso de producción ,o de ingestión, ocasiona la formación de placas grasas en el interior de las arterias. Cuando estas placas grasas se acumulan en las arterias coronarias hasta el punto de obstruir el transporte de oxigeno al músculo cardiaco, puede provocar un ataque al corazón. Al contrario de lo que a veces se cree el propio colesterol que ingerimos no es el principal responsable de su formación, sino las grasas saturadas y las grasas insaturadas tipo “trans”.
El colesterol circula por la sangre trasportado por unas lipoproteínas, las llamadas LDL (baja densidad) y las HDL (alta densidad). El colesterol total lo constituye la suma de todas, pero no todo el colesterol tiene el mismo significado. El colesterol que está unido al LDL es perjudicial para la salud (“colesterol malo”) y se recomienda que esté por debajo de 100 mg/dl. Por el contrario valores bajos de colesterol HDL (colesterol “bueno”) tiene significación de riesgo cardiovascular. Se recomienda que esté por encima de 40 mg/dl. Obesidad y diabetes tipo 2 suelen cursar con valores bajos de colesterol HDL. Los valores del colesterol total deben de mantenerse por debajo de 200 mg/dl. Sin embargo la acumulación de grasa alrededor de corazón a veces cursa con valores normales de grasas circulantes y correlacionarse mejor con la grasa interabdominal. El exceso de grasa en el corazón puede acabar lentamente con el órgano puesto que una vez las células cardiacas mueren, éstas no son remplazadas.
Para bajar los niveles de colesterol LDL es esencial una dieta baja en grasas saturadas, grasas trans y colesterol. En general se recomienda una dieta en la que menos de un 30% de las calorías totales sean proporcionadas por grasas.

miércoles, 25 de julio de 2007

LA OBESIDAD, mucho más que un problema estético

Como casi todo, parece que los estereotipos de belleza están en función de la oferta y la demanda. En la sociedad en la que primaba la escasez, como podría ser la del hombre prehistórico, se veía con buenos ojos la obesidad. En la sociedad de la opulencia actual, lo que es difícil de ver ,la delgadez, se convierte en estereotipo de belleza. La obesidad es un problema económico (supone el 7% del gasto sanitario), está demostrado que es un problema de discriminación social, pero sobre todo es un problema sanitario.
Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el adulto, provoca el doble casos de muerte que el cáncer. Uno de los factores de riesgo de las enfermedades cardiovasculares es la obesidad, y ésta incide negativamente sobre otros tres factores de riesgo, el colesterol, la diabetes y la hipertensión. La alimentación es clave en todos estos factores de riesgo, a los que se suelen denominar “cuarteto de la muerte”.
Lo que comenzó siendo una epidemia en Estados Unidos en los años 80, hoy en día se trata de una auténtica pandemia que afecta a la mayoría de los países desarrollados. Nos podemos imaginar cómo afecta el problema a Canarias con sólo saber que somos la Comunidad Autónoma con mayor casos de diabetes del país que más diabéticos tiene de Europa.
La obesidad es un aumento de la grasa corporal motivada por un desequilibrio entre las calorías que se ingieren y las que se gastan. Pero no toda obesidad supone un mismo riesgo, la peor es la interabdominal (“la curva de la felicidad”), la que está relacionada con el recubrimiento graso de los órganos. Por eso el indicador que se está imponiendo es la medición del diámetro abdominal. La sociedad internacional de la diabetes rebajó en el 2005 los valores de referencia a 80 cm en el caso de las mujeres (antes, 88) y a 94 cm para los hombres (antes, 102).
El otro indicador que se utiliza es el Índice de Masa Corporal (IMC) que es el resultado de una fórmula (IMC=Kg/m2) que compara el peso con la altura. En adultos esta cifra debe estar comprendida entre 25 y 30.
El Ministerio de Sanidad y Consumo ha abordado esta problemática con la puesta en marcha de la que ha denominado “Estrategia NAOS” (Nutrición, Actividad física y prevención de la Obesidad), que intentado implicar a todos los sectores y a todas las administraciones centra la actividad en la problemática del sedentarismo y la alimentación.Existe un déficit de educación nutricional en la población, pero a ésta tampoco le llega la información suficiente. Debemos comenzar por interpretar correctamente la letra chica del etiquetado.