viernes, 9 de marzo de 2012

AGUAS BUENAS VS. AGUAS BLANDAS

La alimentación es la principal fuente de nutrientes para el ser humano y el agua en concreto es fundamental para la vida. De hecho, ya decía una antiguo proverbio que “un hombre puede vivir tres semanas sin alimento, tres días sin agua, pero sólo tres minutos sin aire”.
El acceso a un agua de calidad es un aspecto fundamental para alcanzar unos niveles adecuados de salud y un punto clave en el control de la salubridad pública, sin embargo, hoy en día no se puede establecer unos requerimientos mínimos generales para toda la población de la cantidad de agua necesaria. Las situaciones particulares de cada individuo los condicionan, y puede variar entre 2 y 8 litros diarios. Esta variabilidad podría justificar el que en las reglamentaciones ya nos se hable de concentraciones máximas permitidas de sus componentes sino de valores paramétricos o valores guía.
Vivimos en islas volcánicas que condicionan la calidad de nuestras aguas. Suelen ser aguas duras, con una fuerte carga mineral. Entre ellos destacan por su cantidad, la presencia de calcio o magnesio y de sodio. Mientras los primeros tienen efectos cardiovasculares beneficiosos (sobre todo el magnesio), el segundo está contraindicado en personas hipertensas. De hecho se suele considerar la hipertensión como la forma natural que tiene el organismo de eliminar el exceso de sodio a través de la orina. Sin embargo, el aporte real de sodio a nuestra dieta no procede del agua sino del los alimentos procesados. Incluso en pacientes bajo control, con ingestas bajas en sodio, supone menos del 10 % del aporte total de la dieta.
Las limitaciones que se establecen para las concentraciones de sodio en el agua de consumo son debidas al mal sabor que proporcionan tanto al agua como a los alimentos preparados con ella, como el café.
Se llaman “aguas duras” por la dificultad que poseen de producir espuma en presencia de jabón y dicho efecto es ocasionado por la presencia de sales de calcio y de magnesio. Según el tipo de sal de que se trate le confiere una dureza temporal, si la pierde con el calor, o permanente, si la mantiene. Los precipitados formados crean una capa aislante que afecta al intercambio de calor de los aparatos, y crea una barrera protectora para los microorganismos dificultando la limpieza y la desinfección.
La dureza también afecta a la preparación de los alimentos dándole textura al cocido de las verduras por la formación de pectatos de calcio insolubles, pero de igual forma dificulta la rehidratación de los alimentos deshidratados.
Especial mención requiere la preparación de leches maternizadas, puesto que la composición iónica de la leche materna no coincide con las del agua de abasto. La reconstitución de las leches maternizadas, no sólo deben tener presentes que no son estériles y por tanto requieren en su preparación temperaturas superiores a 70ºC para evitar contaminaciones, sino también deben tener en cuenta la composición del agua utilizada, en especial de iones como el manganeso o el sodio, frecuentes en aguas de orígen volcánico.
La dificultad para formar espuma con los jabones condiciona la necesidad de tratar este agua procediendo a su ablandamiento. Este acondicionamiento se puede realizar de forma química, con sosa, carbonato sódico, cal o sales de polifosfato, o bien mediante lechos de intercambio iónico. Estos sistemas domésticos de ablandamiento consisten en unos lechos de silicatos hidratados (zeolitas) por los que se hace pasar el agua la cual captura los iones de calcio y de magnesio intercambiándolos por sodio. Cuando el sistema se satura, el lecho se reconstituye mediante el lavado con iones sodio (sal común).
Otros sistemas de acondicionamiento incluyen , el calentamiento, la resinas de intercambio, la adsorción con carbono activo o la ósmosis inversa, que son procedimientos que se utilizan a nivel industrial para la obtención de agua desionizada o para la eliminación de ciertos iones como el fluoruro. Estos sistemas deben tener presentes la composición final del agua que producen y los requerimientos nutricionales. Es evidente que la escasez crónica del agua que se padece requiere de medidas paliativas que acondicionen nuestras aguas, pero de igual forma dicho acondicionamiento requiere de medidas de control adicionales ya que no todos los sistemas son iguales, ni los requerimientos nutricionales los mismos.

viernes, 28 de octubre de 2011

EL VINO, la doble cara del alcohol

Si bien, reza un antiguo proverbio egipcio que “en el agua puedes ver reflejada tu cara, pero en el vino siempre aparece tu mejor cualidad”, también suelen decir los toxicólogos que no existen sustancias tóxicas sino cantidades tóxicas. Esta dualidad la podemos ver reflejada esta semana en la actividad del municipio. Mientras dentro de la estrategia europea sobre el control del alcohol se llevan a cabo medidas coercitivas tendentes a evitar el consumo de alcohol en las vías públicas, al mismo tiempo, se promocionan rutas de vino ecológico . La realidad es que el consumo moderado del vino forma parte indiscutible de la dieta mediterránea, esa dieta que permite paradojas como la francesa, que a pesar de su alto contenido en grasas saturadas tiene junto con España los mejores índices de muerte por patologías cardiovasculares.
El pequeño tamaño molecular del etanol y sus propiedades anfipáticas (soluble en agua y grasas) le permiten su fácil absorción y rápida distribución por todo el organismo. Sobre todo afecta al sistema nervioso, sobre el cual tiene un efecto depresor actuando sobre el GABA y el glutamato por lo que se cree interfiere en la memoria y el aprendizaje. Sin embargo, su baja potencia hace que se requieran entre 60 y 90 minutos para que su concentración en sangre le permita mostrar su efecto.
El vino es una de las bebidas mejor estudiadas y se ha observado que contiene antioxidantes, vasodilatadores y estimulantes del efecto antiagregante plaquetarío. Pero se debe tener presente que también existen otros factores de riesgo como el fumar, la vida sedentaria o el hábito dietético que sin duda serían más beneficiosos para el “bebedor”.
El alcohol es el tercer factor de riesgo más importante para la salud, tras el consumo de tabaco y la hipertensión arterial. Como factor de riesgo para la salud es 3 veces más importante que la diabetes y 5 veces más importante que el asma.
Se calcula que un 64.5% de la población española entre 15 y 64 años consume de forma regular bebidas alcohólicas; entre el 7% y el 10% de nuestra población es bebedora de riesgo y un 50% de los bebedores de riesgo cumplen criterios de dependencia.
Referirnos a la Unidad de Bebida Estándar (UBE) significa referirnos a una forma arbitraria de medir su consumo y que aproximadamente equivale 10 gr/día de alcohol (unos 100 ml de vino). Un consumo de riesgo supone unos 40 gr/dia de alcohol (5 o más UBEs) en el caso del hombre y 30 gr/día en el caso de las mujeres (4 o más UBEs). Esta diferencia entre géneros se la debemos a diferencias metabólicas, de igual forma que también existen diferencias entre etnias.
De forma estándar se considera que un consumo superior a 60 gr/día de etanol en el hombre y superior a 40 gr/día en la mujer provocará con toda seguridad las alteraciones propias del consumo perjudicial (alteraciones físicas o psíquicas).
Cuando se alcanza el síndrome de dependencia alcohólica, el alcohol ser transforma en la máxima prioridad para el individuo. En comparación con otras drogas el alcohol tarda en desarrollar un cuadro de dependencia, motivo por el que aparece entre los 40 y 45 años, sin embargo el hábito de consumo se ha inclinado por las bebidas destilada por lo que las edades aparecen antes, entre los 30 y 35 años. Y si bien, cambios de actitud permiten éxitos de abandono en torno a un 75%, las recaídas alcanzan hasta el 50%.
Pero, ¿Qué consumo considera la OMS que supone un riesgo cero?
El riesgo cero se alcanza en la mujer si no bebiese hasta los 45 años, entre 45 y 65 años bebiese 3 gr/dia y a partir de los 65 años 4 gr/día. Y en cuanto al hombre el riego cero se alcanza siendo abstinente hasta los 35 años, entre los 35-44 años consumir 2.5 gramos al días, entre los 45 y 64 años 9 gramos y a patir de los 65 años 11 gramos (un vaso de vino al día).

viernes, 21 de octubre de 2011

EL CALCIO Y LA VITAMINA D




La osteoporosis es una de las enfermedades más prevalentes relacionadas con la edad y caracterizada por una pérdida de masa y una fragilidad estructural de los huesos que los hace propensos a su fractura. El calcio y la vitamina D se constituyen como nutrientes básicos en su tratamiento y en general en el mantenimiento de la salud de los huesos de la población. Si bien, más del 50% de los requerimientos del calcio son obtenidos a través de los derivados lácteos, la aportación de otras fuentes, como la del agua de consumo público, también deben ser consideradas.
El 99% del calcio de nuestro organismo se encuentra en nuestros huesos actuando de reserva de un ión con una función reguladora de vital importancia para el organismo. El calcio es necesario para la movilidad de los músculos, para la transmisión de los impulsos nerviosos, para la circulación sanguínea y para la liberación de hormonas y enzimas. Un aporte adicional de calcio en nuestra dieta aumenta la densidad ósea durante el crecimiento, reduce las posibilidad de perdida ósea al final de ella y la posibilidad de fractura.
En la actualidad se encuentra bajo investigación el valor nutricional del agua porque, a pesar de que en sus composición estos nutrientes están en baja concentración, también se tiene que considerar otros aspectos como son la biodisponibilidad de los mismos.
El origen volcánico de las islas condicionan unos acuíferos fuertemente ionizados. Si por exceso de algunos de sus componentes como el fluoruro se requiere proceder a su desionización, también se debe tener presente el efecto protector de otros iones como son el calcio o el magnesio. El efecto cardioprotector de la dureza del agua está respaldada epidemiológicamente y se cree que la resistencia a la insulina en la diabetes tipo 2 puede estar mediatizada por bajos niveles de calcio a través de las fluctuaciones de las hormonas que lo regulan. Por otro lado, el organismo está protegido frente a los excesos de calcio en la dieta ya que éstos se eliminan a través de la orina y el mayor riesgo de cálculos renales de oxalato cálcico que pudieran producirse parecen que no están asociados a la dieta sino a otros aportes adicionales.
La vitamina D, en su forma activa, es necesaria para la absorción del calcio. También se requiere para la movilidad muscular, para la transmisión del impulso nervioso y tiene efectos sobre el sistema inmunitario. Si bien el organismo es capaz de sintetizarla en la piel a partir de un precursor y la actuación de la luz solar, las últimas investigaciones a nivel europeo han detectado un déficit de la misma. Los conocimientos en nutrición está en continua evolución, las pieles oscuras producen menos vitamina D por el efecto de filtrado que ejerce la melanina de la piel. Esto podría explicar la menor resistencia inmunológica de las pieles oscuras frente a enfermedades como la tuberculosis, así como el efecto beneficioso de los balnearios de montaña muy utilizados a principios de siglo pasado como tratamiento antituberculoso.

viernes, 14 de octubre de 2011

DESAYUNOS SALUDABLES



En una comunidad como la Canaria, con el mayor índice de diabéticos del país que más diabéticos tiene de toda Europa, noticias fundamentadas, como la benovolencia de los hidratos de carbono en la dieta, deben ser tomadas con agrado, pero también con mucha cautela, ya que las dietas deben ser consideradas en su conjunto, y a fecha de hoy, aún no está establecida cual es la ingesta óptima de carbohidratos (azúcar).
Está demostrado que el acoso publicitario en temas de alimentación al que estamos sometidos, puede ser contrarestado con formación y con la mejora de los hábitos alimenticios, sobre todo a nivel familiar. El ritmo de vida actual nos imposibilita crear el entorno más propicio para la degustación de una de las comidas más importantes del día, el desayuno.
El desayuno nos aporta, sobre todo, la energía necesaria para afrontar el día, y si se conjuga con una cena baja en nutrientes, ocasiona un desequilibrio de los requerimientos calóricos y una concentración de los mismos en el almuerzo. Mantener el aporte calórico de forma homogenea a lo largo del día es fundamental para el mantenimiento del peso, el control de la diabetes y la colesterolemia. Un desayuno mal planificado se constituye como una de las principales causas del desarrollo de la obesidad infantil y de la aparición consecuente de la figura del obeso desnutrido.
Debemos tener presente que si bien el objetivo fundamental de la alimentación es mantener la salud, cualquier dieta que no tenga presente el placer y las tradiciones está condenada al fracaso. El azúcar da palatabilidad al desayuno, y hoy en día sabemos que la sacarosa (azucar de mesa), lejos de ser condenada, se recomienda de forma moderada ya que presenta un Indice Glucemico (IG) intermedio. Es más, las últimas revisiones no pueden demostrar de forma concluyente que las bebidas azucaradas contribuyan de forma significativa al aumento de la obesidad.

viernes, 7 de octubre de 2011

TRABAJO DECENTE

Hoy se celebra el Día Mundial del Trabajo Decente, en una situación económica que bien podríamos considerar el mismo, como aquel que se logra conservar. Se celebra a unos días de la publicación de la Ley 33/2011 General de Salud Pública bajo la premisa de que todas las intervenciones públicas o privadas, tienen en mayor o menor medida repercusiones sobre la salud. Muchas de las acciones que perfilan la salud son competencias de los municipios, estableciendo que su sistema de vigilancia en salud pública debe de velar por el cumplimiento de la misma. Es una Ley basada en los conceptos de promoción de la salud y prevención de la enfermedad y como elemento destacado tiene la creación de la titulación sanitaria de Psicólogo General Sanitario. No en vano, entre el 25% y el 33% de las consultas de atención primaria requieren de su presencia.



El bienestar mental es clave en el estado del individuo y de la sociedad. El desasosiego que está creando la precariedad del trabajo ha ocasionado que en España no haya que esperar hasta al año 2020, según previsiones de la OMS, para que, ya en la actulualidad, la depresión sea la principal causa de discapacidad laboral. Según datos del Instituto Nacional de Estadistica entre el 50% y el 60% de las bajas laborales son debidas a transtornos de ansiedad y depresión, lo que supone un gasto de 25.000 millones de euros, cifra que duplica el gasto público en productos sanitarios.


Dos aspectos van coaligados a la enfermedad mental, el dolor y la edad. Se estima que hasta un 60% de las depresiones cursan con dolor, dolor que a su vez ocasiona depresión. De hecho más de un 50% de las personas con depresiones graves intentan el suicidio consiguiéndolo un 15%.


El envejecimiento de la población está agravando esta situación, convirtiéndose en el principal desafío económico de la UE en política sanitaria. El Alzheimer es una de las principales demencias que afectan hasta el 40% de la población de la tercera edad. Por ello nos congratulamos de la reciente reapertura del Hotel Defín en Bajamar como Centro Especializado en Alzheimer.












domingo, 11 de octubre de 2009

DIA MUNDIAL DE LA ALIMENTACION


Este año conmemoramos el Día Mundial de la Alimentación en el contexto de la presentación del Anteproyecto de Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición y de la aprobación del Real Decreto sobre etiquetado de complementos alimenticios en la que se prohibe cualquier alusión a efectos curativos. Esta ley, viene a ser un texto refundido de las diferentes normativas y en la que cabe realizar una especial mención del protagonismo que adquiere la obesidad y la creación la Red de Laboratorios Oficiales de Análisis de Alimentos.
Mientras en los países pobres existen más de 170 millones de niños con bajo peso y más de 3 millones mueren cada año, en el resto del mundo existen más de 1.000 millones de adultos con sobrepeso y al menos 300 millones clínicamente obesos, de los que en occidente mueren cada año medio millón.
Con los últimos resultados del proyecto MONICA (MONItoring of trends and determinants in CArdiovacular disease study), en la que se establece que la obesidad ha aumentado en Europa entre un 10 y un 40%, se constituye ésta como la principal epidemia en nuestros días, manteniéndose a mitad de tabla de los 10 principales riesgos para la salud, sólo superado por el tabaco, la presión sanguínea, el alcohol y el colesterol, que en conjunto ocasionan una tercera parte de toda la morbilidad.
Es un mandato de la OMS que los gobiernos sepan comunicar estos riesgos en función a las características de cada uno de los países. Para poder comunicar estos riegos primero hay que evaluarlos y en España se está llevando a cabo el primer estudio sobre dieta total. El consumidor por su parte debe tener un herramienta para poder reconocer esos riesgos y actuar en consecuencia .Llevar a cabo una compra responsable con la posibilidad de leer una adecuada etiqueta nutricional se constituye como la principal de éstas herramientas.

domingo, 6 de septiembre de 2009

GRIPE: geles y mascarillas


El 15 de septiembre comienza, adelantado con respecto a otros años, la campaña de vacunación para la gripe estacional, la de todos los años. Lo que entraría dentro de una rutina anual, este año se nos anuncia como un otoño, cuanto menos, incierto, como consecuencia de la nueva gripe, cuya vacunación se estima para octubre o noviembre. Mientras tanto, las recomendaciones de siempre nos suenan a tiempos pretéritos y necesitamos buscar más.

La alarma desmedida no es más que el resultado de la conjunción de otros intereses ajenos a los estrictamente sanitarios. Lo que en principio ha sido una decisión loable basada en la experiencia de la mal llamada gripe española, de mantener a la población informada, ha sido utilizado por otros sectores para causar esta alarma. Por este motivo los sectores sanitarios están pidiendo calma y sentido común.
El descubrimiento a mediados del siglo pasado de los antibióticos ha ocasionado, en la práctica, una relajación de las medidas higiénicas. El lavado de manos es uno de los aspectos científicamente más estudiados como consecuencia de los requerimientos de asepsia de las intervenciones quirúrgicas y marcó el inicio del control de las infecciones. No en vano la bacteriología fue prácticamente iniciada por Pasteur, Kock y Lister en la segunda mitad del siglo XIX en un intento de explicar las infecciones transmitidas de médico a enfermo. Por este motivo se sabe que dependiendo de la forma de lavado la carga bacteriana de la misma puede variar sustancialmente (hasta 300 veces).
Mientras en las culturas orientales el lavado de manos está muy enraizado en aspectos rituales, en las culturas occidentales estas costumbres se han ido relajando, probablemente por la utilización de los cubiertos a la hora de comer. Nuestra herencia oriental hace que mantengamos algunas de éstas costumbres como la de sopear. Ejemplos de esta relajación son los estudios que demuestran que el 70% de las personas no se lavan adecuadamente las manos después del uso del retrete. Esta mayor concienciación de las culturas orientales la tienen desde tiempos ancestrales y nos hablan, por ejemplo, de utilizar siempre el agua libre, la de la jarra, y no la estancada como utilizaban los occidentales. Ya desde entonces se sabía la importancia del efecto de arrastre del agua en el lavado de las manos, efecto de arrastre que se pierde si pretendemos sustituir el lavado con agua y jabón por los geles hidroalcohólicos. Los geles hidroalcohólicos se recomiendan como medida adicional, no sustitutiva. Son los momentos que no se puede lavar las manos (contar dinero, por ejemplo), cuando está recomendado su uso y siempre recordando que el alcohol disuelve las grasas de la piel , mecanismo natural de defensa. Su recomendación se basa en la extrapolación de algunas experiencias hospitalarias a la vida cotidiana, y son precisamente las infecciones hospitalarias las que nos recuerdan que la situación no es la misma. Existen trabajos (Saylers, 1994) que demuestran la mayor eficacia del simple lavado de manos con agua y jabón. De igual forma el secado de las manos, debe ser con papel desechable, que una vez usado debe ir a la basura.
Así como el lavado de manos está muy estudiado, el resultado de las mascarillas, en la contención de una pandemia no lo está en absoluto. Es otra extrapolación de las costumbres hospitalarias a la vida cotidiana. Las mascarillas quirúrgicas están diseñadas para contener la exhalación. Evitar que el cirujano contamine la herida del paciente. A su vez protege al cirujano de material grosero como sangre o tejidos procedentes del paciente. Por eso está indicado para evitar que un enfermo transmita los virus, a través de sus aerosoles al resto de la población, pero no a la inversa y siempre desechándolos cada cuatro horas. Para protegerse del exterior, del aire inhalado, se requieren filtros especiales tipo FFP2 (fittering facepieces particles) y una perfecta adaptación a la cara en lo que se llaman respiradores, por lo que estaría indicado a personal de evidente riesgo como los cuidadores. El uso de mascarillas requiere de un adiestramiento especial si no queremos que a través de las manos diseminemos el virus en lugar de contenerlo.
Por todos estos motivos, recomendamos un simple lavado de manos con agua y jabón, cada vez que pueda o hayan contactado con una superficie de riesgo (10 veces al día como referencia) y de la forma siguiente:



· Mójese las manos con agua corriente y enjabóneselas. Use agua tibia si puede.
· Frótese las manos hasta formar espuma y restriégueselas cuidadosamente.
· Siga frotándose las manos unos 15 a 20 segundos.
· Enjuáguese bien las manos con agua corriente y abundante.
· Séquese las manos con una toalla de papel, use la toalla de papel para cerrar la llave.



Si no dispone de agua limpia ni jabón, use un desinfectante para manos a base de alcohol, son de acción rápida y reducen considerablemente el número de gérmenes en la piel.
Al usar un desinfectante para manos a base de alcohol:Aplique el producto en la palma de una mano.
Frote las manos.
Restriegue el producto sobre todas las superficies de las manos y los dedos hasta que se sequen.